viernes, 24 de enero de 2014

¿Está dispuesto a pagar más por la gasolina si baja el recibo de la luz?


Un centro de investigación en el que participan algunas de las grandes eléctricas españolas propone una reforma fiscal verde. Entre sus propuestas está la de dejar de pagar las primas de las renovables con la factura eléctrica para hacerlo a través de otros impuestos, lo que podría rebajar el recibo de la luz hasta un 29%. 

Los españoles sufren en su bolsillo los efectos de vivir en el tercer país con la electricidad más cara de toda Europa (sólo por detrás de Malta e Irlanda, que disparan sus costes por su insularidad). En la última década, los consumidores han visto cómo el recibo de la luz se disparaba en torno a un 80%, y sin visos de que la tendencia al alza cambie próximamente. Y en el último mes han vivido con estupefacción cómo las reglas del sistema eléctrica les condenaban a un tarifazo del 11% en el nuevo año y el Gobierno les salvaba interviniendo el mercado e imponiendo una subida, un tanto aleatoria, del 2,3% desde el 1 de enero. 

Fuente: Economics for Energy


Desde hace tiempo, el sector eléctrico español al completo se ha instalado en una permanente guerra de todos contra todos, en un cruce de acusaciones constante sobre las responsabilidades de que el recibo no deje de encarecerse al tiempo que el agujero del sistema eléctrico (el desfase entre los ingresos y los costes reconocidos, el famoso déficit de tarifa) siga engordando; ya va por casi los 30.000 millones de euros. Las eléctricas tradicionales culpan a la generosa política de primas a las renovables, algunos señalan con el dedo acusador sólo a la energía solar, las energías verdes acusan a las nucleares e hidroeléctricas por sus beneficios caídos del cielo... Mientras, los clientes sólo esperan con recelo la siguiente factura. 

El cabreo ciudadano parece evidente. Pero no se limita al lío eléctrico y a sus consecuencias para el cliente. Y es que España también se encuentra entre los países europeos en que el ciudadano ha de asumir uno de los precios antes de impuestos más caros para llenar el depósito del coche tanto de gasolina como de gasóleo. Sí, antes de impuestos, porque en el ránking del precio final de carburantes (esto es, impuestos incluidos) España modera sus posiciones porque los conductores españoles disfrutan de una fiscalidad sobre los combustibles relativamente baja en comparación con la de nuestros vecinos europeos. 

Modesta fiscalidad energética 

Lo cierto es que, a pesar de los precios que asumen los consumidores son relativamente altos, los impuestos energéticos y medioambientales que rigen en España son comparativamente menores a los de los países de su entorno, y muy inferiores a los de otras economías desarrolladas: estos tributos energéticos representan el 4,6% de la recaudación fiscal total de la UE, el 7,8% en China o el 10,2% en Japón... mientras que en España representan el 4,1% de todos los ingresos fiscales (con datos de 2011). 

Fuente: Economics for Energy


Los sucesivos gobiernos centrales han utilizado de forma muy limitada la fiscalidad energética y ambiental atenazados por los supuestos efectos negativos sobre el crecimiento económico y sobre la competitividad de las empresas (ya de por sí poco competitivas con carácter general). Y las comunidades autónomas se han servido de los impuestos verdes de manera deficiente y con una repercusión económica relativamente baja. 

En un momento en que, con los efectos de la crisis aún a cuestas, los ciudadanos parecen en pie de guerra por el coste de sus diferentes facturas energéticas, algunos expertos proponen diferentes vías para hacer una reforma fiscal en el ámbito energético que, a la postre, implicaría aumentos de determinados tributos vinculados a la energía. 

El centro de investigación Economics for energy (organización en la que participan universidades como la Pontificia de Comillas o la de Vigo, entidades financieras como Santander o NCG, pero también grupos energéticos como Iberdrola, Gas Natural Fenosa o Acciona) ha elaborado un completo informe en el que analiza diferentes escenarios y distintas medidas para abordar una reforma fiscal verde en profundidad en España [consulte aquí el informe completo o aquí un amplísimo resumen ejecutivo]. 

Escenarios que, aunque por lo general implican un incremento de los impuestos vinculados a la energía y al medio ambiente, no tienen por qué conllevar una mayor presión fiscal ni para ciudadanos ni para empresas, dado que la mayor recaudación 'verde' podría destinarse a rebajar los impuestos de la renta o las cotizaciones sociales, por ejemplo. 

Fuente: Economics for Energy


Pagar menos por la luz... ¿y más por otras energías? 

La factura del desarrollo de las energías renovables que ha soportado el sistema eléctrico español ha sido uno de los grandes campos de batalla del sector en los últimos años, y las alternativas sobre cómo reducir el gasto en subvenciones o cómo minorar el impacto tanto para el consumidor como para el propio sistema eléctrico han sido uno de los ejes del crudo debate que se ha venido produciendo. 

Actualmente, las primas que reciben las energías renovables están incluidas como una de las partes que componen la factura eléctrica que todos los clientes pagan (amén de engordar el déficit de tarifa porque los ingresos procedentes del recibo no cubren todos los costes reconocidos del sistema, y siguen sin cubrirlos después de la reforma eléctrica). Uno de los escenarios que se plantea en el informe de Economics for energy es sacar del recibo de la luz el coste de las subvenciones a las energías verdes para empezar a financiarlo mediante otros impuestos. Una medida que serviría para rebajar sustancialmente la factura de la luz que usted paga, pero que implicaría irremediablemente asumir el encarecimiento de otras partidas que (también) usted paga. 

Las primas a las energías del régimen especial (renovables, cogeneración y residuos) superarán en 2013, según las últimas previsiones de la CNMC, los 9.300 millones de euros. De los que, en torno a 7.500 millones, corresponderán exclusivamente a las primas a energías renovables. Según el informe de Economics for energy, si ese importe dejara de financiarse a través de la factura eléctrica, el recibo de la luz se abarataría muy fuertemente. 

Usted podría pagar un 14% menos por la electricidad si la factura no incluyera el coste de las renovables y empezara a cubrirse mediante el incremento de la fiscalidad que soportan otros tipos de energía. La factura de la luz sería menor, sí, pero tendría que pagar un 13% más por la gasolina y el gasóleo, o un 10% más por el gas natural de su casa. Y el precio de la luz podría ser incluso un 29% más barato si las primas de las renovables se traspasara al conjunto de los sectores económicos a través de otros impuestos (lo que, en la práctica, implicaría que casi todos los productos y servicios se encarecerían). ¿Está dispuesto a pagar más por la gasolina o por la calefacción si con de esa manera reduce su factura eléctrica? 

Nueva fiscalidad verde para captar hasta 6.600 millones 

La razón de ser de los impuestos energéticos, además de los efectos recaudatorios y de redistribución de rentas, es la corrección de los impactos negativos medioambientales que tiene el propio sector. Y, al tiempo, tienen una serie de limitaciones, como los efectos regresivos sobre la renta (los hogares más pobres gastan mayor proporción de renta en energía, por lo que una subida impositiva puede tener un impacto desproporcionadamente mayor), suelen generar mayor rechazo social por la visibilidad para todos los ciduadanos, puede tener efectos sobre la competitividad de toda la economía... Con estas virtudes, y estas limitaciones, los expertos de Economics for energy plantean otros escenarios posibles para llevar la reforma fiscal verde que tiene pendiente España. 

Entre las propuestas presentadas figura la aplicación de los tipos impositivos que marca una Directiva elaborada por la Comisión Europea para las diferentes fuentes de energía, que elevaría la recaudación en más de 1.600 millones de euros, o igualar esos tipos con los de otros países europeos (por encima de la propuesta de Bruselas), lo que incrementaría la recaudación en casi 5.300 millones. 

En paralelo, los expertos apuntan la posibilidad de crear nuevos impuestos a las emisiones de óxido de azufre y el óxido de nitrógeno (principales causantes de la lluvia ácida), lo que reportaría a las arcas públicas españolas entre 2.700 y 5.350 millones, en función del gravamen aplicado. Y también plantean empezar a aplicar un gravamen por emisiones de CO2 a sectores o agentes que ahora no participan en el mercado europeo de emisiones, como el transporte o los hogares, lo que implicaría una recaudación de entre 2.200 y 6.600 millones de euros cada año. En cualquier caso, se destaca en el informe, estos nuevos gravámenes o estas alzas impositivas tendrían un efecto neutro en las cuentas públicas porque esta eventual reforma verde compensaría su efecto en empresas y ciudadanos mediante rebajas de otros impuestos (renta, cotizaciones sociales...).

Articulo publicado por David Page en Expansión

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